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Alicia Álvarez: una vida que celebrar

Alicia Álvarez: una vida que celebrar 9 junio, 2017Leave a comment
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La Universidad de Montemorelos organizó una ceremonia especial en memoria de Alicia Álvarez de Martínez, quien fue parte de la primera generación de egresados en enfermería de esta casa de estudios, y quien sirvió abnegadamente a la Iglesia Adventista del Séptimo Día por más de cuarenta años, hasta el día de su muerte, el 4 de abril.

Alicia dejó un legado de servicio y el ejemplo de una vida consagrada y apasionada por la misión.

Familiares, amigos y ex compañeros de trabajo se dieron cita en la Iglesia Universitaria el 8 de junio para recordar la vida de quien gastó sus días sirviendo a otros.

“El motivo es de celebrar una vida de la que Dios puede decir: bien hecho, sierva fiel. Estamos orgullosos de haber tenido a Alicia con nosotros”, dijo en la ceremonia el Dr. César Puesán, director asociado del Servicio de Oftalmología del Instituto de la Visión del Hospital La Carlota.

El Prof. Ismael Castillo, rector de la UM, resaltó el impacto que Alicia generó en todos los que la rodeaban y cómo reflejó siempre, el tesoro que llevaba dentro, el resplandor de Dios en su corazón.

“Su cuerpo se fue desgastando, pero su espíritu se iba renovando”, dijo Castillo.

Música especial y palabras de reconforto para los presentes, fueron parte de la programación que además fue transmitida por internet para beneficio de los familiares que no pudieron viajar para la ceremonia.

Además de recordar el espíritu misionero de Alicia, el culto tuvo como propósito reconfortar a los más allegados e invitarlos a imitar la vida fructífera de ella.

Entre los presentes, se encontraron su hijo Frank Martínez y sus hermanas Asseneth y Aracelia, entre otros familiares. Además, asistieron Lidia Rayos y Adha Sánchez, dos de las últimas tres sobrevivientes de la generación de Enfermería de Alicia.

Debido a que su fallecimiento fue en el estado de Colorado, Estados Unidos, la ceremonia se realizó hasta que fue posible traer sus restos cremados a la institución.

Luego del programa de consolación, las cenizas de Alicia fueron sepultadas en el Panteón “Valle de los Ángeles”, en Montemorelos, donde también descansa su madre.

 

Sobre Alicia Álvarez Martínez

Alicia Álvarez nació el 1 de febrero de 1929 en la ciudad de Allende, Coahuila. Sus padres, Francisco Álvarez y Ercilia Nañez, se trasladaron de ese lugar a Nuevo Laredo, Tamaulipas, cuando ella tenía 16 meses.

Estudió su primaria en dos diferentes escuelas de Nuevo Laredo. En el año de 1940 falleció su padre y ella y su hermana mayor, Esthela, se trasladaron a vivir con sus abuelitos a San Antonio, Texas, por un período de ocho meses.

En 1941, la familia se trasladó a la ciudad de Monterrey y ella volvió a vivir con su mamá. Estando en Monterrey, inició sus estudios de secundaria y secretariado a la vez. Después de unos meses, se abrió la Escuela Agrícola Industrial Mexicana en Montemorelos, Nuevo León, y ella decidió ir a estudiar a ese lugar.

En 1947, el Hospital La Carlota la invitó para trabajar como recepcionista y ella aceptó la invitación; allí trabajó solamente por un poco de tiempo.

Cuando la institución inició la enseñanza de enfermería en 1948; ella decidió continuar con su educación y se inscribió como parte de la primera generación de esa carrera. Culminó sus estudios de enfermería el 17 de febrero de 1951 y al día siguiente de su graduación, contrajo nupcias con Francisco Martínez en la iglesia del colegio.

Se establecieron en California, donde su esposo trabajaba como pastor de iglesia y ella como enfermera. En Henford, California, nació su primer hijo, Miguel; después los cambiaron a Santa María, California, donde nació el segundo hijo, Frank.

También vivieron en San Antonio, Houston y Philadelphia, y regresaron nuevamente a California, donde falleció su esposo. Al suceder esto, ella decidió mudarse a Texas donde trabajó como enfermera de Salud Pública.

En octubre de 1999 se trasladó a Montemorelos, donde, en el año 2000, comenzó a brindar su servicio voluntario en el Instituto de la Visión del Hospital La Carlota. Viajó realizando este trabajo por todo México y también fue a Perú y a Madagascar.

Sus últimos años los pasó en Colorado, Estados Unidos, donde vive su hijo Frank, y en Montemorelos, donde viven sus hermanas Asseneth y Aracelia.

El día 4 de abril de 2017 falleció en Montrose, Colorado, a la edad de 88 años. Descansa en el Señor, confiada en la bendita esperanza de su pronto regreso.

A la fecha, le sobreviven sus hermanas Asseneth y Aracelia; sus hijos Miguel y Frank; seis nietos y seis bisnietos.

 

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