Un diagnóstico inesperado

Un diagnóstico inesperado 22 febrero, 20181 Comment

Un diagnóstico inesperado

¡Hola! Mi nombre es Elvia Elena Alamillo Zúñiga y soy originaria de Tuxpan Veracruz. Mi familia está integrada por mi padre Evaristo, mi madre Elvia y mi hermano Carlos David.

Desde que tengo memoria, la música ha formado parte de mi vida y mi amor por la docencia creció al ver siempre a mi mamá al frente de un salón de clases. Por este motivo, desde que cursaba la secundaria mi meta profesional se convirtió en estudiar la Licenciatura en Música, y persiguiendo un ambiente cristiano decidí cursar mis estudios en la Universidad de Montemorelos.

Sin embargo, no fue del todo sencillo.

Desde el principio enfrenté obstáculos para ingresar a la institución pues, así como muchos jóvenes, no contaba con los recursos suficientes para estudiar en esta institución, pero en cambio sí contaba con la desaprobación de muchas personas. Fue por ello que decidí que haría todo mi esfuerzo y pondría todo de mí para lograr mis sueños.

Dios me fue abriendo el camino, y por medio del colportaje reuní lo suficiente para ingresar. En agosto del 2012 me encontraba por primera vez pisando el campus universitario.

Al llegar todo era novedoso y emocionante para mí. Disfruté mucho mi experiencia en el dormitorio y en las diferentes actividades que realiza la universidad. Conseguí una beca-trabajo en el dormitorio y los domingos iba a colportar. Pero a lo largo del tiempo los desafíos parecían incrementarse aún más, pues en la combinación de estar lejos de mi familia y tener la responsabilidad de generar mis propios ingresos, enfermé gravemente.

Era verano de 2014 cuando en una campaña de colportaje en San Luis Potosí, mi salud empezó a desmejorar aceleradamente y me hicieron saber que algo no estaba bien. Unos meses más tarde me diagnosticaron diabetes juvenil en el Hospital La Carlota. Fue un golpe muy fuerte, pues me encontraba lejos de mi familia, sin los cuidados y el apoyo, con los problemas económicos y teniendo que trabajar. Muchas personas intentaron convencerme de que desistiera de la idea de estudiar aquí, y aunque fue una decisión difícil decidí continuar.

Es importante para mí resaltar que Dios estuvo siempre conmigo, y por medio de personas como el maestro Pedro Sánchez y su esposa la Mtra. María Elena Pazos, me impulsó a seguir. Además, en ese tiempo el Mtro. Ekel Collins me dio la oportunidad de trabajar en Vicerrectoría Estudiantil, y me apoyó para que continuara estudiando.

Una de las mayores bendiciones que me pudieron pasar derivadas de esta enfermedad y de los problemas por los que atravesé, fue que mi hermano menor decidió estudiar en esta misma universidad y aunque mi madre por cuestiones de trabajo no se pudo venir con nosotros a Montemorelos mi padre sí.

Creo que apesar de todo, no cambiaría nada de lo que me ha tocado vivir pues Dios siempre me ha acompañado y ayudado a través de diferentes personas. Ejemplo de ello son también la Prof. Norka Harper, la Sra. Delia Martínez, mis amigas Maricela Ramírez, Ana Karen Pérez y Yuriana Ruíz, por mencionar a algunos.

Actualmente estoy concluyendo el cuarto año de la carrera y trabajo en el Centro de Iniciación Musical UM y vivo con mi padre y hermano. Con la ayuda de Dios graduaré en mayo 2019 y al concluir, planeo dedicar un año de servicio misionero en el lugar al que Dios me envíe.

Por: Farit Devit

One comment

  1. Gracias por compartir tu valioso testimonio. Felicidades. Dios siga guiando tu vida y siga siendo tu fortaleza.

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