Un cumpleaños distinto

Un cumpleaños distinto 12 abril, 20181 Comment

Un cumpleaños distinto

A la mayoría de las personas les encanta el día de su cumpleaños y lo esperan con ansias. Sin embargo, en mi caso no siempre ha sido así.
Mi nombre es Koreisy Morales Velasco, tengo 20 años, estudio la Licenciatura en Arquitectura y hoy quiero contarte el por qué mi cumpleaños no siempre representó algo bueno para mí.
Todo inició tres años atrás, un 08 de marzo de 2016 en el que me encontraba cumpliendo mis 18 años y estaba en mi último año de preparatoria. Ese día debía de haber sido de alegría y sorpresas, pero no fue así: en cambio hubo preocupación, ansiedad y estrés, ya que precisamente ese día tuvieron que intervenir en mi mamá por una enfermedad que le detectaron.
La operación salió bien, pero eso no fue lo terrible, sino lo que sucedió después: Mamá entró en depresión, ya que por la operación ella no podía hacer sus actividades regulares. De mi parte, por ser el último año de prepa, estaba muy atareada y además estaba acostumbrada a todas las mañana tener el devocional con mi madre e ir a todos lados con ella. Ahora yo tenía que hacer sola mi devocional, ir al mercado, cocinar, hacer los deberes del hogar, lavar la ropa, ir a la escuela en la mañana y en las tardes ir a mis clases de preparación para mi examen de admisión a la universidad.
Yo me sentía bastante sola; papá en el trabajo, mi hermana mayor en la universidad, mamá recuperándose y aunque sabía que Dios estaba ahí, sentía que Él no me escuchaba.
Así pasaron mis últimos meses en casa y pronto llegó la fecha para ir a la universidad. Comencé estudiando la Carrera de Medicina y ese semestre fue aterrador; me iba muy mal en mis estudios y por otro lado presentía que mamá no estaba del todo bien.
Cuando llegaron las vacaciones de diciembre fui a mi casa, vi a mamá y tal como había imaginado, ella no se encontraba bien. Papá había hecho lo mejor que había podido para cuidarla, pero no era suficiente; él también estaba preocupado, cansado y estresado por su trabajo. Fue por esto que, al siguiente semestre, mi hermana y yo decidimos no regresar a la universidad y en cambio ayudar a nuestro padre y colportar.
Nuevamente llegó el 08 de marzo, pero del año 2017 y esa fecha quedó para que cada año (aparte de los meses indicados) fuera la cita de chequeo de mi madre. Fuimos al  doctor y por la gracia de Dios la enfermedad había desaparecido, pero también ese día le detectaron un tumor en el cerebro. En ese momento confirmé que mi día de cumpleaños había quedado marcado para siempre.
Los doctores le dieron medicamentos para que los tomara durante un año y le dijeron que si ella lo hacía al pie de la letra, el tumor desaparecería y todo estaría bien, sin necesidad de operar. Llegó nuevamente la fecha de agosto, mi hermana y yo regresamos a la universidad y comencé a estudiar la Carrera de Arquitectura.
No puedo decir que ha sido fácil pues, con todos los detalles de salud en casa, empecé a dudar de Dios y constantemente le reclamaba y le cuestionaba el por qué de las cosas. Pero a pesar de todo, Él me dio las fuerzas para soportar cada paso de esta prueba.
Cuando llegaron nuevamente las vacaciones de diciembre y fui a casa me sentí muy feliz, pues encontré a mis padres mucho mejor que antes.
Desde días antes de mi cumpleaños de este año, yo estaba emocionada, sin embargo, esto se vio interrumpido cuando recibí una llamada de mis padres donde me platican que fueron a hacer los análisis a mi madre para llevarlos al doctor, y pero por accidente escucharon una plática de quienes los revisaron y les escucharon decir que podía tratarse de un cáncer. Al decirme ellos eso, yo dije “No puede ser, un año más…”.
Oramos mucho a Dios y le pedimos que nos ayudara a ser fuertes.
Mis padres me llamaron en la mañana del jueves 08 de marzo (día de mi cumpleaños) y me dijeron la respuesta que el doctor les había dado: el tumor del cerebro ya había desaparecido y, aunque mi mamá en su pecho izquierdo tenia quistes, no eran malignos, así que con el tratamiento desaparecerían pronto.
Saber que ella estaba bien y que no tenía cáncer fue el mejor regalo que pude haber recibido.
Dios nos dice en Salmos 23:4 que, aunque andemos en valle de sombre de muerte, no debemos de temer porque Él estará con nosotros. Dios promete estar con nosotros en todo momento: en los momentos de alegría, de tristeza, de dificultad, ¡en todos!
Yo sé que en muchas ocasiones, durante estos tres últimos años, le he cuestionado e incluso he llegado a desconfiar, pero siempre Él nos da consuelo y agradezco porque a pesar de todo lo que hemos vivido en mi familia, estamos con vida, juntos, y ahora puedo decir que amo mi día de cumpleaños y  festejo cada año de mi vida con mucha alegría.
Querido amigo o amiga que estás leyendo mi historia: te anímo a que confíes totalmente en Dios. Él siempre provee y jamás te va a dar una prueba que no puedas soportar. Él da a sus mejores guerreros las batallas más fuertes y tal vez tu batalla sea muy diferente a la mía, pero no temas: Dios siempre estará a tu lado.
Por: Farit Devit

One comment

  1. Dios es el Dios de los milagros, que tú confianza siga firme en él y él hará de tu familia una bendición para los demás

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