Llamados inesperados

Llamados inesperados 24 agosto, 2018Leave a comment

Llamados inesperados

Aún recuerdo con mucha precisión el día que llegó a mi celular un mensaje que cambiaría por completo mi camino y decía lo siguiente: ¿Quiéres colportar en el estado de Veracruz? Mi nombre es Ervin Ismael Jacinto Capir y hoy quiero relatarte cómo fue mi llamado a servir a Dios.
Habían pasado tan solo un par de días que había discutido con la persona que me había escrito este mensaje invitándome a colportar con él, así que fue un tanto extraño. Amo colportar, no porque sepa hacerlo perfectamente, sino porque al fin y al cabo se trata de ser misionero y llevar la palabra, así que sin pensarlo dos veces dije que sí.
Me alisté, preparé mis maletas y pedí a Dios en oración que fuera Él quien guiara mis pasos y me llevara a donde Él quisiera que fuera. Yo no tenía planeado estudiar en la Universidad de Montemorelos; mis planes eran colportar en Veracruz en el verano y regresar a mi ciudad en Chiapas. Sin embargo, mientras más pasaban los días en el colportaje, ocurrieron muchos milagros en mi vida y cada vez me sentía más cerca de Dios.
Sin embargo, una persona comenzó a insistirme para que fuera a conocer el campus de la universidad, así que terminé aceptando con la firma idea de ir solamente a conocer, y apenas pudiera me regresaría a Chiapas para estudiar psicología en otra universidad. Cabe mencionar que hacía dos años yo ya había iniciado a colportar porque tenía el sueño de irme a una institución adventista a estudiar Teología, pero no estuvo en los planes de Dios que esto sucediera y no fui admitido en el proceso de inscripción, así que yo me mantenía firme en que regresaría a Chiapas porque, si no había sido la voluntad de Dios que estudiara en una institución de iglesia dos años atrás, ¿qué me decía que eran sus planes que ahora sí pudiera hacerlo?
Después de muchos días colportando en Tuxpan, Veracruz, el verano finalizó y había llegado el momento de decidir si partiría a casa o aceptaría la invitación de ir aunque fuera a conocer el campus de la Universidad de Montemorelos. De último momento elegí la segunda opción, sin tener la menor idea de lo que Dios tenía planeado para mí. El viaje transcurrió muy bien, incluso hice dos grandes amistades y cuando por fin pisé la universidad mi corazón palpitaba aceleradamente; estaba realmente emocionado de estar aquí.
Cuando fui a las oficinas de Colportaje Estudiantil para hacer el informe de mis ventas en verano, conocí a uno de los directivos de la universidad y comenzó a platicar conmigo, y lo que sucedió a continuación fue realmente impresionante. Como una voz del cielo, y mientras el directivo platicaba conmigo, comencé a escuchar una voz interna que derribó mi corazón al suelo y me decía claramente “Ismael, deja ya de huir hijo mío. Ya deja de ser un cobarde y enfrenta tus miedos. Deja de huir como Jonás lo hizo”.
Fue ahí cuando sentí y comprendí lo que dice la Biblia “Al que Dios ama, reprende”. Dios no solo me amaba, sino que me amaba tanto que me estaba reprendiendo. Fue ahí donde todo encajó. Este era el momento y lugar que Dios había preparado para mi llamado. No fue hace dos años como yo hubiera querido, fue al tiempo perfecto, al tiempo de Dios. Estoy ahora comenzando mis estudios en Teología, al tiempo que Él lo quiso.
Querido amigo, tus sueños son importantes, pero se quedan muy pequeños a lado de los que Dios tiene planeado para ti. Quizá tú no escuches su voz, pero Él habla por muchos medios, así que no temas, sírvele y ten la seguridad de que Él actuará en el momento indicado, porque Él te ama.
Por: Farit Devit

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