Nada es Imposible

Nada es Imposible 17 agosto, 20181 Comment

Nada es imposible

Posiblemente, como yo, un día dijiste: nunca podré estudiar en la Universidad de Montemorelos, es muy costosa. Pues bien, esta es mi historia y me gustaría dirigirme especialmente a aquellos que tienen el sueño de estudiar en esta universidad, pero que por alguna razón lo ven como algo imposible. Me llamo Carlos Alberto López, soy originario de Chiapas y actualmente estudio cuarto año de la Licenciatura en Teología.
Una noche, mientras conversaba con mis padres rodeando el fogón de la cocina, les dije: Me quiero ir a la Universidad de Montemorelos. Como era de esperarse, la primera pregunta fue ”¿Y cómo lo vas a pagar, si no tenemos recursos?” 
Cabe mencionar que para ese entonces yo me encontraba estudiando medicina veterinaria pero, como en la mayoría de las escuelas no adventistas, comenzaba a tener problemas por mi deseo de guardar el sábado. Yo no quería fallarle a Dios y fue precisamente esto lo que me llevó a tomar la decisión de dejar la carrera y comenzar a pensar en ingresar a una institución adventista.
Un día, mientras estaba recostado en mi cama dándole vueltas al asunto de cómo costear la universidad, me vino en la cabeza la idea del colportaje, pero había un solo problema: yo nunca había colportando. Esa noche oré al Señor y le pedí que, si era su voluntad, me capacitara para así poder solventar mis gastos en la carrera. Al terminar mi oración sentí una sensación de tranquilidad y tomé el valor necesario para decirle a mis padres la decisión que había tomado: dejaría mi carrera actual y estudiaría en la Universidad de Montemorelos.
Verano del 2013, Cerro Azul, Veracruz. Este fue el lugar donde comenzó mi gran prueba de fe; ninguna experiencia en colportaje, pero aferrado en las manos de Dios. Debo admitirlo, los primeros días fueron difíciles y conforme pasaban los días los resultados no eran los que yo esperaba. Comenzaba a pensar que mi sueño finalmente no se cumpliría. Sin embargo, casi a finales del mes de julio, Dios me abrió las puertas en una institución de Pemex, donde pude colportar mis últimos veinte días del verano y fue precisamente en esos poquitos días que pude juntar los recursos suficientes para inscribirme en la universidad.
Dios había cumplido con su parte y yo había hecho la mía. De ahí en adelante he continuado colportando para autofinanciar mis estudios y aunque han habido momentos difíciles en los que he deseado abandonarlo todo, trato de siempre recordar la promesa que le hice a Dios y me mantengo seguro de que si cumplo con mi parte, Él no me decepcionará. Este año pude inscribirme nuevamente a la carrera de teología; cada obstáculo me ha ayudado a crecer y madurar.
Estudiar en la Universidad de Montemorelos es una de las mayores bendiciones de mi vida, y Dios en todo momento me confirma el llamado que me ha hecho para estar aquí. Lo que un día veía imposible, ahora está más cerca de hacerse realidad.
Aférrate a tus sueños, trabaja para alcanzar tus objetivos y si eres un colportor recuerda siempre que, si bien este es un excelente medio para financiar tus estudios, es también un medio dado por Dios para llevar su mensaje. Durante mis cuatro años en esta universidad he visto muchos milagros y bendiciones en mi vida a través de este ministerio y estoy seguro que Dios estará conmigo y contigo si así lo decides y lo quieres tú.
Haz equipo con el Señor y Él te abrirá las puertas.
 
Por: Farit Devit

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