Qué tan exitoso eres

Qué tan exitoso eres 6 agosto, 2018Leave a comment

Qué tan exitoso eres

Más bien, deberíamos considerar que el éxito no necesariamente se debe a posesiones materiales, sino tener una vida plena, y algo muy importante, que corresponda con nuestros principios y valores“.
Me encontraba conduciendo por las calles de la hermosa ciudad de Mérida, Yucatán, disfrutando de la compañía de mi esposa. Al llegar a un semáforo, se nos emparejó un auto deportivo, de esos italianos que cuestan varios millones de pesos. Fue inevitable admirar su diseño y sorprendernos con el rugido del motor al arrancar, con un acelerón muy a propósito para presumir, pero que sin lugar a dudas cualquier conductor haría lo mismo.
Se hizo un silencio, el cual se interrumpió con un comentario que me salió de lo más profundo de mi ser, “¡quiero uno!”, seguido de un largo y profundo suspiro. Mi esposa se me quedó mirando y con una sonrisa me dijo, “no lo necesitas”.
Este pequeño suceso me hizo recordar lo exitoso que soy. Pero no me lo tome usted a mal. No crea que tengo dinero para comprar un deportivo italiano, es más, ni siquiera para comprar un auto proveniente de la agencia, aunque sea el de más bajo precio. Es más, mi esposa y yo seguimos ahorrando para que algún día podamos comprar un pequeño departamento.
Mi concepto de éxito es diferente al que la mayoría de las personas cree. Es diferente al que vemos en las películas. Al que usted ve en las revistas o en las redes sociales. Mi concepto de éxito se debe a una vida equilibrada, donde pueda dedicar tiempo a todas las cosas importantes para mi familia.
Hace un tiempo encontré estas líneas, escritas por algún escritor que desconozco, que trata de definir el éxito.
 
“¿Qué es el Éxito?
El éxito no tiene que ver con lo que la mayoría de la gente imagina.
No se debe a los títulos que tengas, sean de nobleza o académicos, ni a la sangre que heredaste o en la escuela que estudiaste.
No se debe a las dimensiones de tu casa, a cuántos carros le caben a tu cochera, o si estos son de último modelo.
No se trata si eres jefe o subordinado, si escalaste la siguiente posición en el organigrama, o estás en la ignorada base de la misma.
No se trata si eres miembro prominente de clubes sociales, o si sales en páginas de periódico.
No tiene que ver con el poder que ejerces, o si eres buen administrador, si hablas bonito.
No es la tecnología que empleas, por más brillante y avanzada que sea.
No se debe a la ropa que usas o si tienes un tiempo compartido, si vas con regularidad a la frontera, o si después de tu nombre ponen las siglas deslumbrantes que definen tu estatus para el espejo social.
No se trata si hablas varios idiomas, si eres atractivo, si eres joven, o si eres viejo.
EL ÉXITO…
Se debe a cuánta gente te sonríe, a cuánta gente amas, y cuántos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu.
Se trata de que si te recuerdan cuando te vas.
Se refiere a cuánta gente ayudas, a cuánta evitas dañar y si guardas o no rencor en tu corazón.
Se trata que si en tus triunfos incluiste siempre tus sueños.
De si no fincaste tu éxito en la desdicha ajena y que tus logros no hieran a tus semejantes.
Es acerca de tu inclusión con los otros y no de tu control sobre los otros (los demás).
De que si usaste tu cabeza, tanto como tu corazón. Si fuiste egoísta o generoso, de que si amaste a la naturaleza y a los niños, y cuidaste de los ancianos.
Es acerca de tu bondad y tu deseo de servir, tu capacidad para escuchar.
No se trata de ver cuántos te siguen, sino ver a cuántos amas, de si eres feliz o finges estarlo.
Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta.
Se trata de tu deseo de ser más y no de tener más”.
 
Tampoco quiero decir que tener propiedades, empresas o dinero es malo, ni puedo afirmar o negar que la persona dueña de ese bólido italiano, aparentemente tenga éxito, POR SUPUESTO QUE NO.
Puede ser que en ocasiones nuestras obsesiones por tener lo que no podemos costear, es lo que nos impide alcanzar el éxito.
Más bien, deberíamos considerar que el éxito no necesariamente se debe a posesiones materiales, sino tener una vida plena, y algo muy importante, que corresponda con nuestros principios y valores.

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