Cultivarse y crecer

Cultivarse y crecer 18 junio, 2018

Cultivarse y crecer

“Mi madre podía hablar de Dios todo el tiempo, mientras cocinaba, mientras barría, mientras planchaba; era algo natural en ella”.
David Aguilar nació el 15 de enero de 1964 en Ángel Albino Corzo, Chiapas, lugar en el que pasó sus primeros años de vida jugando en espacios al aire libre, yendo a la escuela y admirando la naturaleza, junto a sus hermanos. Tuvo el privilegio de tener una madre preocupada por cultivar la mente de sus hijos, por lo que el estudio matutino de la Biblia era básico en su agenda diaria. Su madre le enseñó a encontrar conocimiento por medio del “LIBRO de libros” y a desarrollar una conexión con Dios.
Cuando tenía ocho años, su familia se mudó a Tuxtla Gutiérrez, en donde algunos hábitos cambiaron y su madre incorporó a su rutina actividades nuevas como visitas al zoológico, para seguir aprendiendo de la naturaleza, y a la biblioteca, lugar que prácticamente tenían para ellos solos, ya que nadie más la visitaba. Ahí aprendieron a desarrollar el gusto por la lectura… “nunca lo sentimos aburrido o que no nos llamara la atención”, recuerda David.
Se enorgullece de gozar una relación genuina con Dios, en la que el ejemplo de su madre fue fundamental para lograrlo. Ella les mostraba las verdades bíblicas con una actitud sumamente positiva, no existían cultos ni lecturas de las Sagradas Escrituras forzadas o alguna reprensión si no se estudiaba. Ella les hizo ver la parte espiritual como lo que es, algo que te hace sentir feliz y que sale del corazón, algo que te llena y que cuando lo hace, te hace querer compartirlo con otros con paciencia y amor.
“Mi madre podía hablar de Dios todo el tiempo, mientras cocinaba, mientras barría, mientras planchaba; era algo natural en ella”.
Al llegar el tiempo de estudiar la secundaria, David dejó su hogar para vivir en lo que hoy se conoce como la Universidad de Linda Vista, en Chiapas, donde también cursó la preparatoria, y lugar en el que comenzó a soñar con su futuro. Sabía que le apasionaba la pintura y que se quería dedicar a eso, ya que viviendo en Tuxtla Gutiérrez, dedicó cuatro años a aprender dibujo y pintura en la Academia Estatal de Bellas Artes.
Casi por graduar de la preparatoria, promotores de la Universidad de Montemorelos, visitaron la Universidad de Linda Vista. Lamentablemente, la carrera que él quería no se ofertaba y, a pesar de haber contemplado como segunda opción la carrera de Música, terminó estudiando Teología en Montemorelos. “Tal vez por presión de grupo o algo así” fue que de un momento a otro la idea cambió, “ya estudiando Teología me di cuenta que era una carrera bonita, histórica y tenía cosas que me gustaban”.
Al haber iniciado la primaria de cuatro años, David graduó de la Licenciatura en Teología a la edad de veinte y, posteriormente, decidió estudiar Música.
Actualmente, el profesor David Aguilar es docente de la carrera de Música en la Universidad de Montemorelos y se describe como alguien que busca una relación genuina con Dios, que desemboca en un amor sumamente profundo por lo que hace y también por los demás.
Por: Juan Villar