Rumbo a la excelencia

Rumbo a la excelencia 6 abril, 2018

Rumbo a la excelencia

Responsabilidad, esfuerzo y constancia fueron valores y hábitos que siempre la acompañaron
Hedna Armenta nació el 5 de noviembre de 1988 en Hermosillo, Sonora; en donde vivió hasta los 15 años, edad en la que se fue a Navojoa, otra ciudad del mismo estado, para estudiar la preparatoria. Creció en el seno de una familia en la que el padre era Pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, además confiaban en la calidad y los valores que enseña la educación adventista, por lo que estudió siempre en estas instituciones.
Aunque sus padres nunca le exigieron calificaciones perfectas, ella siempre se esforzó por responder al esfuerzo que sus padres hacían por proveerle la mejor educación, y se distinguió por ser una estudiante responsable que buscaba hacer todo lo posible para obtener las mejores notas. Sin embargo, al entrar a la preparatoria comenzó a bajar su ritmo de estudio, reflejándose en sus calificaciones.
Un día, al visitar la casa de una amiga y entrar a la cocina, vio su boleta de calificaciones y se impresionó por las notas perfectas, lo que la llevó a pensar que si para su amiga era posible, para ella también, por lo que retomó los hábitos con los que fue formada. En ese momento se dio cuenta que era capaz de más y sabía que la capacidad que Dios le había dado podría dar más frutos.
Este fue un punto de impulso en la vida de Hedna. Desde ese momento, destacó en su vida estudiantil y siempre fue constante, tanto en su etapa de preparatoria en Navojoa como en su etapa en la Universidad de Montemorelos, a tal punto que llegó a titularse por promedio, una modalidad que antes se le otorgaba a los alumnos con mejores notas generales, reconociendo su esfuerzo y dedicación.
Responsabilidad, esfuerzo y constancia fueron valores y hábitos que siempre la acompañaron. Siendo estudiante en la UM, se desempeñó tres años como monitora, reafirmando los hábitos que desde su hogar le habían enseñado y ganándose el liderazgo entre las señoritas que vivían en el dormitorio, persuadiéndolas para cumplir el reglamento.
Estos hábitos la definen hasta ahora al desempeñarse como profesora en la Escuela Preparatoria “Prof. Ignacio Carrillo Franco”. Estas características no fueron adquiridas de la nada, el ejemplo de sus padres fue fundamental para su desarrollo. Además, siempre tiene en cuenta que Dios dirige su vida, a pesar de cualquier situación. Así es como Hedna confía en Dios y sabe que Él cumplirá su propósito en ella y en la familia que ha formado junto con su esposo y su hijo.
Por: Juan Villar