Cristianismo “Extremo”: Un estilo de vida

Cristianismo “Extremo”: Un estilo de vida 22 febrero, 2018

Cristianismo “Extremo”: Un estilo de vida

“Luego de ese evento se vio confrontado con lo que le habían enseñado y con lo que él había creído: la fe en la oración, la fe en la Palabra de Dios y la fe en Dios mismo”.
Omar Velázquez Barrera nació el 5 de junio de 1979 en la pequeña ciudad de Montemorelos, corazón de la región citrícola del estado de Nuevo León, en el antiguo edificio del Hospital La Carlota.
Conocido por algunos como “Extremo”, Omar ha sido un referente, una ayuda y una inspiración para muchos de los jóvenes que han pasado por la Escuela Preparatoria “Prof. Ignacio Carrillo Franco” (ICF).
Hijo de pastor, la niñez de Omar fue tranquila. Vivió principalmente en la ciudades de Montemorelos y Monterrey.
Creció, llegó a la preparatoria y siempre tuvo la firme convicción de llegar a ser un arquitecto.
Su sueño se vio frustrado al ser notificado que las pruebas de admisión para esa carrera eran en sábado.
El mismo día de recibir aquella noticia, Omar sintió que su vida estaba tomando otra dirección. Algún tiempo atrás la idea de ser pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día había resonado en su cabeza, y ese día tomó la decisión de permitir que se hiciera realidad.
Pasó el tiempo, terminó su carrera y llegó a casarse. “Todo aquello que deseé, todo aquello que alguna vez quise llegar a tener lo tuve: un distrito donde trabajar para Dios, una familia, todo”, dijo Omar durante la entrevista a este medio.
En noviembre del 2004, el accidente automovilístico en el que desafortunadamente falleció su entonces esposa, lo llevó a una depresión y una situación que él define como “una separación de Dios”.
Omar se vio confrontado con lo que le habían enseñado y con lo que él había creído: la fe en la oración, la fe en la Palabra de Dios y la fe en Dios mismo.
Este incidente lo llevó a una etapa de decepción hacia Dios.
Pasado el tiempo decidió retomar la confianza en los planes de Dios para su vida.
En el 2005 se enfrentó otro momento decisivo para su vida cristiana.
Desde la Asociación General recibió el llamado para servir en el país de Bélgica como pastor misionero.
Luego de días de reflexión y oración, decidió aceptar el llamado y se embarcó en un viaje lleno de retos que moldearían su perspectiva de la vida.
Fue a partir de este momento cuando empezó a adoptar y a tratar de transmitir a las personas con las que se relacionaba y a sus alumnos (una vez que regresó a México al ICF), la idea de un cristianismo “extremo”, partiendo de la premisa de exprimir al máximo las oportunidades y los escenarios donde Dios coloca al ser humano.
No pretende dar la idea de un movimiento radical, sino más bien de un “estilo de vida”, que se define por la relación y el vínculo que se crea con Dios, esa dependencia, esa relación del día a día que hará que cada persona empiece a identificar la voz de Dios y el plan que él tiene para ella.
Por: Juan Villar