Un trato con Dios

Un trato con Dios 4 mayo, 2018

Un trato con Dios

“Señor tú sabes que yo no quiero dar lástima ni pasar hambres, pero si tú quieres, hagamos un trato: yo le voy a echar ganas y tú me vas a bendecir grandemente. Si tu aceptas, yo acepto”.
Originario de “La Rumorosa” Baja California, Carlos Gastelum nació un 13 de marzo de 1974. Vivió en varios lugares de la República Mexicana, como en El Rosario (Sinaloa) y Río Grande (Zacatecas).
A los 16 años, Carlos fue invitado por su tío a asistir a una campaña evangelística en la Iglesia Adventista del Séptimo Día y, a partir de ahí, comenzó a estudiar la biblia. Con todo y las inquietudes propias de la adolescencia, Carlos disfrutó hacer análisis bíblicos con mucha curiosidad y actitud positiva, lo que más adelante lo convenció de seguir a Dios para siempre.
 “Conocer a Dios es una acción de fe y confirmar tu compromiso por medio de un pacto público es el anhelo de todo cristiano”. Con esto en mente, Carlos se acercó al pastor para cumplir este deseo pero, en lugar de ser bautizado inmediatamente, el pastor le dijo que debía estudiar primero “La fe de Jesús”, por lo que un “colportor en línea” fue quien lo guió en estos estudios, teniendo así su primer contacto con el ministerio del colportaje.
 A los 23 años, ya casado, con un hijo y trabajando en Baja California, le surgió el deseo de retomar los estudios que había dejado inconclusos desde la preparatoria y recordó que alguna vez tuvo la idea de estudiar en la Universidad de Montemorelos. 
Aconsejado por su suegro, empezó a colportar para obtener los recursos para pagar la preparatoria y después la universidad.
Él sabía que esta era una gran opción, pero estaba preocupado de parecerse al colportor en línea que le había dado estudios bíblicos, quien daba un mal aspecto al no vestir ni comer bien.
Por este motivo, Carlos hizo un trato con Dios: “Señor tú sabes que yo no quiero dar lástima ni pasar hambres, pero si tú quieres, hagamos un trato: yo le voy a echar ganas y tú me vas a bendecir grandemente. Si tu aceptas, yo acepto”. Después de esto, en tan sólo un mes, logró reunir lo suficiente para pagar el semestre de preparatoria, en la Universidad de Navojoa, y tener la solvencia para vivir durante ese semestre con su familia sin ningún problema.
Carlos hizo un pacto con Dios desde su juventud, decidió creerle a Él y poner su vida a su servicio, a través del ministerio del colportaje. Gracias a esto, ha podido ver las bendiciones de Dios en su vida, desde el conseguir los recursos para su educación, hasta el día de hoy en sus responsabilidades al dirigir “Emprendum”, organismo de la Universidad de Montemorelos, que lidera y capacita jóvenes universitarios para ser colportores y hacer un trabajo misionero que, además, les brinda los medios para autofinanciar sus estudios.
Su vida ha sido una muestra de fe y confianza plena en la dirección de Dios para su vida. El esfuerzo, el trabajo y el ponerse como instrumento en las manos de Dios, es lo que lo ha ayudado a superarse y es eso mismo lo que trata de transmitir a los demás en su día a día.
Por: Juan Villar